¿Por qué es necesario que eduques a tus hijos en alimentación saludable desde la infancia?

«Los porcentajes de obesidad a todas las edades son muy altos, pero lo peor es que siguen aumentando año tras año». Estas son las duras declaraciones que nos da el pediatra Pedro Frontera cuando le preguntamos qué tan graves son las cifras de obesidad mundial infantil.

Y lo hace basándose en la información de la Organización Mundial de la Salud, quien estima que en 2016, alrededor de 41 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso o eran obesos. Y que, en el mismo año, más de 340 millones de niños y adolescentes de entre 5 y 19 años tenían sobrepeso u obesidad.

Cifras en armonía con la principal conclusión de un estudio llevado a cabo en junio del año pasado por la Sociedad Española de Cardiología: en España, uno de cada cuatro niños es obeso o tiene sobrepeso.

La buena noticia, a juzgar por las declaraciones de la Organización Mundial de la Salud y también del pediatra consultado por este centro, es que la obesidad infantil se puede evitar. ¿Cómo? A través de una educación nutricional básica. «Una educación nutricional básica que destacara los conceptos más importantes sería más que suficiente», asegura el profesional Pedro Frontera.

¿Por qué educar nutricionalmente a los niños?

Las cifras vistas más arriba sirven como respuesta más que rotunda a esta pregunta. La educación nutricional evitaría la obesidad infantil. Pero es que, aparte de eso, llevar una correcta alimentación en la infancia también sentaría las bases de una alimentación saludable en la etapa adulta. De esta manera, los niños estarían menos expuestos a enfermedades relacionadas con una mala alimentación como las cardiacas, el sedentarismo o las cardiovasculares.

Pautas para educar a los niños en la alimentación saludable

Como hemos explicado, los beneficios de educar a los niños en la alimentación saludable desde la infancia son casi infinitos. Para evitar caer en las cenas y las comidas rápidas debido a las prisas, la falta de tiempo o la dejadez, Pedro Frontera ha proporcionado a Agora Lledó International School una serie de consejos para inculcar a los peques en una base de alimentación saludable que puedan mantener durante toda su vida.

Lo que a ojos del profesional es más importante es la educación parental: «Los padres son clave para que los niños adquieran hábitos saludables. Sin su concienciación, educación y colaboración activa, no es posible la prevención del sobrepeso y la obesidad», nos explica. Al hilo de ello conviene recordar que si los padres no tienen una educación saludable, no podrán ofrecerla de ninguna manera a los niños.

Así que si vuestra alimentación no es sana y equilibrada, empezad por trabajar en ella, con ayuda profesional o sin ella si no es necesario. Solo así podréis continuar dando ejemplo a vuestros hijos.

«El niño es un gran imitador, hace lo que le enseñan los adultos de su alrededor, forma sus hábitos por la repetición de lo que observa en padres y maestros», afirma el profesional. Por tanto, si el peque os ve haciendo la lista de la compra, escogiendo solo productos de temporada, preocupándoos cada día por lo que se va a comer y las recetas que vais a preparar, él aprenderá a imitar esos comportamientos a medida que crezca.

Nunca uséis la comida como premio, ni como castigo

Hemos dejado para el final uno de los errores más repetidos en todas las casas donde hay niños: el tema de utilizar la comida como premio o castigo. «Si te portas bien te compro un helado». «Como sigas sin querer comerte esto te lo guardo para la cena y si no para el desayuno de mañana». «Si no dejas de gritar esta noche te pongo acelgas para cenar». ¿Os reconocéis en alguna de estas expresiones?

Son extremadamente repetidas y extremadamente erróneas. «Ningún chantaje. Ni premios ni castigos con la comida», asegura el experto. Y es que, habéis de saber que cada niño tiene un apetito, que podrá variar incluso con los días y no es ningún problema. Si tenéis unas expectativas demasiado altas con respecto a la comida y luego vuestro hijo no quiere acabar todo lo del plato, la reacción puede ser tensa. Además, si se le fuerza a comer, el niño puede acabar rechazando la comida de manera compulsiva.

Entonces, ¿qué pasa si le ponéis pescado y se niega a comerlo porque no le gusta? «No se debe abrir una negociación de ‘si te lo comes te doy esto o lo otro’ o directamente cambiar el plato por otro más apetitoso para el niño», asegura Frontera. Y es que, de esta manera, se corre el riesgo de caer a una alimentación inadecuada.

«El acostumbramiento a los alimentos necesarios pero que el niño acepta mal se debe hacer por repetición de la oferta, bien con otras variedades, bien cocinado de manera diferentes», nos cuenta.

Otros consejos para otorgar una alimentación saludable

  • Intentad que el momento de la comida sea amable, discernido y alejado de cualquier foco de distracción
  • No dejes que tu hijo menosvalore la comida: ayúdale a entender que no puede ser tema de discusión
  • Intentad que en la mesa no haya malas caras, ni gritos
  • Si se puede sustituir un alimento por otro con igual o parecida composición, podéis ceder (por ejemplo, prefiere macarrones en vez de espaguetis). Eso sí, habrá siempre consenso familiar
  • Intentad evitar los atracones y los picoteos entre horas
17 / 09 / 21