¿Quieres que tu hijo tenga una relación sana con la comida? Desde Agora Lledó International School te contamos por qué has de fomentarla en la infancia

¿Has escuchado hablar alguna vez de la ‘alimentación emocional’? Un término descrito por Juan Llorca y Melisa Gómez en su libro ‘Leche con Galletas’ (Editorial Vergara) como «aquella forma de ingesta que se dirige a modular la experiencia misma de malestar emocional». Pues bien, este es el primer término que has de tener en cuenta para establecer en tu hijo una relación sana con la comida. Desde Agora Lledó International School te damos las claves para conseguirlo.

Al preguntar al Pedro Frontera sobre cómo podemos sentar las bases de una relación sana con la comida en nuestros hijos, su respuesta es tajante: «educando, educando y educando a todas las edades y, sobre todo, en la infancia», nos dice. Pedro Frontera es doctor en Medicina por la Universidad de Valencia, ha sido profesor de Pediatría en la Universidad de Valencia y jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Universitario ‘La Fe’ de Valencia. Además, acaba de publicar, junto a Gloria Cabezuelo, su libro ‘Educación Nutricional Básica. Guía para educadores y familias’ (Editorial Narcea). Para él la ‘Educación para la Salud’ es primordial a la hora de enseñar a comer a los niños. «Es el aprendizaje de hábitos que promueven, mantienen y restauran la salud de una manera global y dentro de él están, entre otros, la alimentación y la nutrición», explica.

Basándose en ello, afirma que lo más importante para poder educar en una relación sana con  la comida es que tanto las familias como los docentes tengan conocimientos básicos de estas dos materias (educación y salud) y, por lo tanto, también las practiquen.

Y es que, recordemos, nuestros hijos aprenden a través del ejemplo y la imitación. Así que, si queremos que coma saludable, de poco nos servirá que nos vea tomando refrescos azucarados, bollería y comida industrial a todas horas en casa (aunque no dejemos que ellos prueben bocado).

Mensajes que no debes decir a tu hijo al educarlo nutricionalmente

De hecho, es este el primer mensaje que, a juicio de Frontera, hemos de evitar para conseguir educar nutricionalmente a nuestros hijos: no comer lo que no queremos que ellos coman. «El niño es el gran imitador, hace lo que le enseñan los adultos de su alrededor y forman sus propios hábitos por la repetición de lo que observan en padres y maestros», comenta. Al hilo de esto, afirma que están bien estudiada la transmisión de padres a hijos de ciertos hábitos (como por ejemplo, el tabaquismo: son pocos los hijos de fumadores que no comienzan a fumar en algún momento de su vida).

Aparte de dar ejemplo, el profesional también cree muy importante no utilizar nunca la comida como chantaje o castigo (la llamada ‘alimentación emocional’): «si no te portas bien, esta noche te pongo acelgas para cenar» o «si consigues acabarte todo lo que hay en el plato, de postre te tocará un helado» son algunos ejemplos de lo que decimos. «Nunca hemos de forzar a comer a un niño. Si los padres esperan que el niño coma bien siempre y, a la hora de la verdad, no se cumplen esas expectativas, la reacción puede ser demasiado tensa y ansiosa», comenta Pedro. Además explica que «si le forzamos a comer, puede rechazar la comida de manera compulsiva».

Para evitar esto Pedro cree que no debemos abrir negociaciones si el niño no quiere comer: «no debemos decir que si se come esto le daremos lo otro porque corremos el riesgo de pasar a una alimentación inadecuada si los nutrientes de las dos alternativas son diferentes».

Al hilo de esto, nos da un consejo: si siempre rechaza los mismos alimentos (es común que no quieran las verduras, las hortalizas o las legumbres), podemos probar a cambiar el cocinado u ofrecer otra variedad de la misma comida. «Es esencial el arte de saber cocinar los mismos alimentos de manera diferente».

Aparte de los consejos del pediatra, Juan Llorca y Melisa Gómez hablan en su libro, ‘Leche con Galletas’ de otros mensajes que hemos de evitar a la hora de comer, enmarcándolos dentro de un mismo concepto: «mientras menos se emitan juicios acerca de las comidas y menos se utilicen como premio o castigo, mejor para la salud futura del niño»:

  • Termínate todo lo que está en el plato
  • Un bocadito más, anda: por la abuela/abuelo/tíos/padres etc.
  • ¿Cómo vas a comer solo eso? No has comido nada
  • Si no te comes la comida, luego no habrá postre/parque…
  • No te puedes ir a la cama sin cenar, al menos come…
  • Si te portas bien, luego te doy una chuche/galleta/zumo
  • Muy bien, te lo has comido todo

En casa y en el comedor escolar la comida ha de ser un acto cotidiano más y no debemos tratar como algo extraordinario que el niño se coma todo el plato o, por el contrario, que decida no probar bocado. Siempre habremos de tomarlo con tranquilidad y naturalidad.

Relación sana con la comida: base para prevenir la obesidad

Un 13,9%de niños y adolescentes de entre 2 y 24 años de edad sufren obesidad infantil en España, según datos recogidos por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Cifras que, de acuerdo a las palabras de Pedro Frontera, siguen aumentando año tras año.

De entre todas las medidas que enumera en su libro ‘Educación nutricional básica. Guía para educadores y familias’ para hacer frente a esas cifras, destaca la educación nutricional: «una educación nutricional básica daría a los niños las nociones indispensables para conocer los alimentos, distinguir entre los saludables y los menos saludables y crear hábitos alimentarios que persistan durante la edad adulta», señala.

Además de ella, cree de vital importancia que los padres adquieran hábitos saludables porque «sin su concienciación, educación y colaboración activa, no es posible la prevención del sobrepeso y la obesidad», apunta.

01 / 10 / 21