Usando la experiencia de Agora Lledó International School en alimentación infantil, te contamos qué debe comer un niño según su edad

¿Conocías la importancia de adaptar la alimentación infantil a la edad que tenga el niño? No es lo mismo alimentar a un pequeño de un año que a uno de cinco, pues sus necesidades nutricionales no son las mismas, ni en cuanto a cantidad, ni a cuanto a la variedad de los alimentos.

La importancia de la alimentación en los primeros 1.000 días de vida del bebé

Comúnmente se conocen como los primeros 1.000 días de vida al periodo que va entre el momento de la concepción y los dos años de edad, claves en el asentamiento de las bases de una alimentación saludable y claves también para el correcto desarrollo del niño. «Lo que comemos durante el embarazo y todo aquello con lo que alimentamos a nuestros hijos durante sus primeros 1.000 días de vida determina su salud, bienestar y el desarrollo de su cerebro para el resto de su vida y es la clave para una futura vida sana», asegura la Doctora Odile Fernández en su libro ‘Mi niño come sano’ (Editorial Urano).

Y es que, de acuerdo a la misma fuente, la malnutrición durante este periodo, ya sea por defecto o por exceso, puede causar daños irreversibles en el desarrollo cerebral del niño. «En esos primeros mil días debemos asegurar una cantidad adecuada y variada de nutrientes y para eso debemos empezar a cuidar lo que come la embarazada».

La lactancia, el mejor alimento al inicio de la vida

La Organización Mundial de la Salud y UNICEF recomiendan que los niños inicien la lactancia materna en la primera hora de nacer y sean alimentados exclusivamente con ella durante sus seis primeros meses de vida. Esto quiere decir que no se les proporcione, durante ese periodo, ningún otro alimento, ni siquiera agua. «Es el alimento ideal para los lactantes. Segura y limpia y contiene anticuerpos que protegen de muchas enfermedades propias de la infancia. Además, suministra toda la energía y nutrientes que una criatura necesita durante sus primeros meses de vida», aseguran en su página web.

¿A qué edad comenzar con los primeros sólidos?

Pero, ¿qué pasa después de ella? Aunque los expertos siguen insistiendo en intentar mantenerla hasta los dos años, a partir de los dos meses ya se puede comenzar con la alimentación complementaria, bien sea con la introducción de papillas o a través del método Baby Led Weaning.

Conviene esperar hasta los seis meses porque, como asegura la AEPED, es conveniente que el organismo tenga la maduración necesaria a nivel neurológico, renal, gastrointestinal e inmune.

Si vamos a utilizar el segundo método, el Baby Led Weaning (alimentación autoregulada por el bebé) esos primeros sólidos pueden comenzar, si el pequeño está preparado para ello, a partir de los seis meses de edad. Para saber que el niño está preparado, la Asociación Americana de Pediatría publicó algunas consideraciones:

  • El niño es capaz de sentarse sin ayuda
  • Pierde el reflejo de extrusión: «Este hace que los niños expulsen la cuchara con la lengua», asegura el pediatra Carlos González en su libro ‘Mi niño no me come’
  • Muestra interés por la comida de los adultos
  • Sabe mostrar hambre y saciedad con sus gestos

Un calendario de alimentación para saber qué puede comer, según su edad

La OMS y UNICEF, como comentábamos, recomiendan seguir dando el pecho al niño de los seis meses hasta los dos años o más y ofrecer alimentos complementarios a partir de los seis meses de edad. Eso sí, tal y como recomienda la Asociación Americana de Pediatría, será mejor introducir los nuevos alimentos de uno en uno, en pequeñas cantidades y con una semana de separación por los menos.

Basándonos en los libros ‘Mi niño no me come’, de Carlos González y ‘Mi niño come sano’, de Odile Fernández, así como en otras fuentes, dejamos una serie de consejos para saber, en líneas generales, qué alimentos puedes ofrecer al niño en función de su edad:

  • La carne de vaca, leche o productos lácteos derivados de la vaca será mejor introducirlos una vez que haya cumplido los dos años, de acuerdo a Odile Fernández. Lo que sí podemos ofrecer antes de esta edad es carne de pollo, pavo o cabra, así como leche y lácteos procedentes de la vaca y de la oveja a partir de los ocho meses.
  • Según expone Ayuda en Acción, será mejor evitar las acelgas, espinacas y nabos (y cualquier verdura de hoja verde oscura) hasta que cumpla un año, ya que tienen un sabor fuerte y alto contenido en nitratos.
  • A los 10 meses será el momento perfecto para introducir pescados blancos, como la merluza. Pero evitando la sal hasta su primer cumpleaños
  • Hasta que no tenga dientes y sepan masticar hay que olvidarse de darle frutos secos, zanahorias crudas (se pueden ofrecer cocidas), trozos de manzana grandes, uvas, salchichas o palomitas (entre otros), por el riesgo de atragantamiento.
  • La AEPED recomienda el consumo de fruta entera por encima de los zumos, que pueden contribuir a la ganancia inadecuada de peso y aumentan el riesgo de caries.
  • Los cereales se pueden introducir al inicio de la Alimentación Complementaria.

De acuerdo a la Asociación Española de Pediatría, a los 3 o los 4 años el niño ya puede comer de todo pero, eso sí, corrigiendo las cantidades, ya que sus necesidades nutricionales son distintas a las de los adultos.

11 / 11 / 21