Cómo hacer que los niños hagan un uso responsable de la tecnología

“Antes de la cuarentena, solo un 15% de los niños españoles usaba pantallas más de 90 minutos al día; durante la cuarentena, subió a un 73%”. Estas son las palabras de Unicef alertando del cambio drástico en el uso de pantallas de niños y niñas a raíz del confinamiento. Cifras que basa en una investigación sobre cómo la crisis sanitaria ha afectado a la infancia realizada por la Universidad Miguel Hernández.

Y es que, durante aquellos meses en los que tuvimos que estar encerrados y casa, las pantallas se convirtieron en una herramienta fácil y eficaz para padres desesperados que veían cómo los días pasaban y los niños no volvían al cole. Pero es que no solo se utilizaban para ‘matar’ el tiempo de ocio: era su única vía de conexión con el mundo exterior y el vehículo por el cual estudiaban. Las pantallas sustituyeron a los profesores y las aulas presenciales.

De acuerdo a la misma fuente, son varios los problemas asociados al uso exceso de pantallas. Uno de cada dos padres o madres opina que han contribuido al aislamiento de algún miembro de la familia, además de haber aumentado los conflictos con los hijos.

Pero, aparte de esos, la ciencia ha demostrado que el uso excesivo de pantallas en la infancia y la adolescencia puede contribuir a la pérdida de salud ocular y al insomnio.  De acuerdo a investigadores de la Universidad Internacional de Cataluña, los menores que invierten más de dos horas delante de las pantallas duermen menos y peor que los que mantienen un uso controlado. Ese insomnio, de acuerdo a los autores, “está directamente relacionado con un aumento del riesgo de obesidad, con una regulación emocional reducida, con la calidad de vida y con los resultados académicos”.

Otro estudio, esta vez publicado en la revista científica PNAS, asegura que utilizar las pantallas justo antes de dormir hiperaltera el cerebro: emiten información de manera compulsiva y el ojo la asimila a un ritmo alto, por lo que el rendimiento cerebral no cesa.

1 de cada 5 adolescentes en riesgo de adicción a las pantallas

Los riesgos del uso prolongado de las pantallas no terminan aquí. De acuerdo al informe ‘Impacto de las pantallas en la vida de la adolescencia y sus familias en situación de vulnerabilidad social: realidad y virtualidad’, elaborado por la ONG Cáritas España, uno de cada cinco jóvenes de entre 12 y 17 años están en riesgo de adicción a las pantallas. Y es que, de los participantes en el análisis, el 36% afirmó que pasa delante de las pantallas más de seis horas diarias.

“El análisis de estos datos despierta una doble alerta: por un lado, el acceso cada vez más temprano a las tecnologías y, por otro, que la mayoría de aplicaciones y redes donde se abren perfiles son para mayores de 16 años, por lo que hay que enfocar la educación desde la infancia sobre su uso responsable”, afirmaba Daniel Rodríguez, uno de los autores de esta investigación. “El 19,1% de las adolescencia que acompaña Cáritas se encuentra en riesgo de uso adictivo”, continúa.

A una conclusión parecida llegan los pediatras, que alertan de que los jóvenes pasan más de cinco horas diarias delante de una pantalla, sea para darle el uso que sea.

¿Cómo educar en un uso responsable de la tecnología en niños?

Manuel Baca, jefe del servicio de Pediatría y de la Unidad del Adolescente del Hospital Quirónsalud Málaga asegura que “el excesivo uso de dispositivos con pantallas puede originar, entre otros efectos, déficit de atención, problemas de sueño, hiperactividad, agresividad, menor rendimiento académico y dificultades en el desarrollo del lenguaje y la adquisición de vocabulario”.

Esta afirmación, junto a todas las que hemos visto anteriormente, nos sirve como pretexto más que justificado, para poner límites y rutinas en el uso de este tipo de dispositivos. Solo educando en su uso responsable en la infancia conseguiremos que no se convierta en una adicción en la adolescencia e, incluso, en la etapa adulta.

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria explica algunos consejos para el uso responsable de la tecnología:

  • Controlar el tiempo que el niño está delante de las pantallas (y que varía en función de su edad)
  • No utilizar pantallas en la cama antes de conciliar el sueño nocturno
  • Dar ejemplo, como adultos, haciendo un uso adecuado y responsable, prestando especial cuidado cuando estemos con nuestros hijos
  • No utilizarlas mientras se hacen tareas de clase, en trayectos en coche, en la escuela o en la calle
  • Evitar utilizarlas como moneda de cambio

Tiempo que deben pasar los niños frente a las pantallas, según su edad

Uno de los consejos más interesantes para un uso responsable de la tecnología es limitar ese tiempo diario, con el fin de no sobreestimular ni sobre exponer a los niños a las pantallas. Ese tiempo variará en función de la edad de los peques. La Academia Americana de Pediatría los estableció hace poco:

  • De 0 a 2 años nada de pantallas
  • De 2 a 5 años. Entre media hora y una hora al día, máximo
  • De 7 a 12 años una hora con un adulto delante y nunca en hora de comer
  • De 12 a 15 años: una hora y media al día como máximo y empezar a vigilar las redes sociales
  • Más de 16 años: máximo dos horas al día, siempre fuera de la habitación de dormir
07 / 04 / 22