¿Cómo manejar la ansiedad infantil?

Un 15 de marzo de 2020, los niños, de pronto, dejaron de salir de casa, de abrazar a sus amigos y a sus seres queridos. Dejaron de salir al parque a jugar, de ir a la escuela, de llevar las rutinas que día a día les hace felices. Aunque los padres creyeron que ellos estarían contentos por estar tanto rato en casa con los progenitores a los que, normalmente, ven poco (por la falta de conciliación), todo ese descontrol que trajo consigo la pandemia ha afectado muy negativamente a la salud mental infantil y juvenil.

“La salud mental de niños y adolescentes se está deteriorando”, afirmaba en enero de 2022 la Asociación Española de Pediatría. La situación es tan alarmante, según ellos, que necesita ser atendida “con urgencia”.

“La pandemia ha provocado un aumento de hasta el 47% en los trastornos de salud mental en los menores”, alertaba el mismo organismo en abril de este mismo 2022. Uno de los principales trastornos que presentan más aumento son los cuadros de ansiedad en adolescentes y niños pequeños. Pero, ¿en qué consiste exactamente la ansiedad infantil?

¿Qué es la ansiedad infantil?

“La ansiedad no es más que la respuesta natural ante un peligro”, explica la Asociación Española de Pediatría. Sin embargo, se convierte en problema cuando dura demasiado, cuando es muy intensa o cuando aparece ante un estímulo que la persona percibe como peligroso pero que, en realidad, no lo es.

El principal problema de sufrir ansiedad durante la edad infantil es que, al igual que ocurre con otras enfermedades mentales, cursa por brotes. Cuanto antes aparezca ese primer brote, más tiempo tendrá la persona durante toda su vida a ser vulnerable para que aparezca el siguiente.

Entonces, ¿cuál es la solución? El consejo más eficaz es intentar cuidar la salud mental de nuestros hijos tanto que nunca llegue a aparecer ese primer brote de ansiedad. No obstante, no todos los niños tienen la misma respuesta ante un peligro y es por ello que algunos tienen más predisposición que otros a sufrir ansiedad desde la edad infantil. Además, esta enfermedad tiene un componente biológico, por lo que los genes (que los padres la sufran) o el temperamento natural del menor pueden hacerle más predispuesto a sufrirla. También tiene componentes ambientales así que, si el niño vive en situaciones familiares desestructuradas o duras, o vive experiencias desagradables (un divorcio, malos tratos, sobreprotección,…) también puede tener esa misma predisposición.

Esta ansiedad causa diferentes síntomas dependiendo de la edad del niño que la esté sufriendo. La Asociación Española de Pediatría los explica en su página web y nosotros los reproducimos en estas líneas:

  • Pueden sentir miedo, angustia, intranquilidad interna, pensamiento repetitivos, mucha indecisión
  • Los síntomas pueden ser físicos: dolor de barriga, de cabeza, vómitos, náuseas, sensación de ahogo, palpitaciones, sudoración excesiva,…
  • Descontrol de esfínteres: regresión en el control del pis y la caca
  • Alteraciones del sueño: tienen más pesadillas, terrores nocturnos, insomnio,…
  • Cambios de humor o irritabilidad

¿Cómo ayudar a un niño con ansiedad?

Basándose en esta premisa y en el aumento de cuadros de ansiedad infantil con la llegada de la pandemia en estos últimos dos años, la Asociación Española de Pediatría ha elaborado una lista con consejos que todos los padres pueden seguir a fin de ayudar a los peques a paliar la ansiedad.

Tal y como explicaba la psicóloga Mercedes Bermejo al medio Ser Padres, el mejor consejo para ayudar a los niños a manejar la ansiedad es transmitirles mensajes de calma y seguridad, de acompañamiento emocional a través de una buena educación emocional y de amor incondicional. Es mejor que los padres no muestren delante de sus hijos sus miedos o inseguridades constantemente, porque se pueden trasladar al pequeño.

Además de este, aquí van otros consejos para ayudar a los niños a manejar estos niveles de ansiedad que se han incrementado desde que la pandemia apareciese en nuestras vidas:

  • Aprovechar momentos de más nerviosismo para hacer actividades que relajen como amasar plastilina, hacer masa de pizza, alguna manualidad, colorear, pintar con los dedos o con un pincel,…
  • Crear rutinas de sueño estables y procurar no saltárselas mucho: las rutinas hacen felices a los niños, les aportan calma y seguridad
  • Salir a dar paseos al aire libre siempre que se pueda: el contacto con la naturaleza ayuda a los niños a relajarse y, por tanto, a controlar esa ansiedad. Es algo que la ciencia ha demostrado a lo largo de los años.
  • Hablar con ellos sobre la ansiedad y sobre las emociones: a través de los juegos o los cuentos, podemos hablar con los peques sobre qué es la ansiedad para ayudarles a detectarla a tiempo
20 / 10 / 22